La organización de ayuda humanitaria mundial World Vision ha advertido que los niños y niñas afectados por el reciente terremoto de Myanmar se enfrentan a un mayor riesgo de sufrir abusos tras verse desplazados de sus hogares y escuelas.

«Como hemos visto en emergencias anteriores, los niños y niñas de las zonas afectadas por catástrofes se encuentran entre los más vulnerables», declara el Dr. Kyi Minn, director nacional de World Vision en Myanmar. «En Myanmar, la infancia ya estaba expuesta a numerosas dificultades. Ahora, muchos niños y niñas carecen de hogar y algunos han sido separados de sus familias, lo que les expone a un riesgo aún mayor de sufrir abusos».
Inmediatamente después del terremoto, los esfuerzos de respuesta de emergencia se centran principalmente en atender las necesidades urgentes de las comunidades afectadas. Sin embargo, el Dr. Kyi Minn insiste en que la protección de la infancia debe seguir siendo una prioridad absoluta. «Los niños y niñas son siempre los más vulnerables durante una crisis humanitaria. Los conflictos, las catástrofes naturales y otras emergencias exponen a la infancia a un mayor riesgo de violencia, explotación, abusos y abandono. Lamentablemente, hay personas que se aprovechan de esta mayor vulnerabilidad y se aprovechan de estos niños y niñas en el momento en que más apoyo y protección necesitan. Como organización centrada en la infancia, la seguridad y protección de la infancia es la principal prioridad de World Vision y será fundamental en nuestra respuesta a esta emergencia».
Los efectos combinados del cambio climático, los conflictos y la crisis económica y esta última catástrofe han agravado los retos a los que se enfrentan sus poblaciones más vulnerables. «Incluso antes de este terremoto, la situación de los niños y niñas en Myanmar era terrible», dice el Dr. Kyi Minn. «Ahora, los desplazamientos generalizados y la destrucción de servicios esenciales han agravado el sufrimiento de las familias y han puesto a los niños y niñas en grave peligro. En situaciones de emergencia como ésta, se ven obligados a huir, separados de sus familias y cada vez más expuestos a la explotación y los abusos por el camino. Corren peligro de sufrir lesiones e incluso de morir. Las niñas están especialmente en peligro, ya que aumenta la amenaza de la violencia de género».
World Vision ha puesto en marcha una evaluación rápida de las zonas más afectadas de la región de Mandalay y ha comenzado a distribuir ayuda esencial, como alimentos, agua potable y materiales para refugios. Además, la organización está trabajando para garantizar el acceso a la atención sanitaria, el saneamiento y el apoyo psicosocial para los niños y niñas afectados y sus familias.
«Las necesidades humanitarias en Myanmar son inmensas», continúa el Dr. Kyi Minn. «Las carreteras han sufrido graves daños, lo que nos dificulta hacer llegar la ayuda a quienes la necesitan. Las familias están luchando por sobrevivir a temperaturas altísimas sin cobijo, alimentos ni atención médica, al tiempo que soportan inmensos traumas físicos y emocionales».
World Vision pretende ayudar a 500.000 personas con una respuesta de 5 millones de dólares en las zonas más afectadas y está instando a la comunidad internacional a movilizar recursos tanto para el socorro inmediato como para los esfuerzos de recuperación a largo plazo.
«Es fundamental que los niños y niñas puedan recuperar la sensación de normalidad lo antes posible. Necesitan hogares seguros, acceso a la educación y protección frente a los riesgos del trabajo infantil, el matrimonio precoz y otras formas de abuso y explotación. Debemos actuar con urgencia para garantizar que estos niños y niñas estén seguros y tengan la oportunidad de reconstruir sus vidas, para que puedan disfrutar del futuro brillante que todos merecen», concluye el Dr. Kyi Minn.
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