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El Euríbor ya ha recogido claramente las expectativas del mercado de una bajada de tipos por parte del Banco Central Europeo (BCE) en junio, por lo que no debería tener un impacto significativo en la economía real, tanto en términos hipotecarios como financieros para el pequeño consumidor.
Según un informe, la producción mundial de alimentos y bebidas crecerá un 3,2% en 2024. En 2023, los consumidores en todo el mundo cambiaron sus hábitos para equilibrar el presupuesto familiar frente a la elevada inflación y el aumento de los tipos de interés. La mayoría de los indicadores sugieren que la desinflación de los próximos meses se traducirá en un descenso de los precios mundiales de los alimentos, aunque se mantendrán por encima de los niveles de 2019.
En el contexto actual, aunque las expectativas sobre el euríbor apuntan a cierta variabilidad durante mayo, no esperamos que esto se traduzca en aumentos significativos de los tipos de interés, especialmente en las hipotecas sujetas a revisión este mes.
Cada vez parece más claro que las buenas noticias para los hipotecados llegarán a partir de junio, ya que junto con los recortes de tipos del BCE se producirá una caída significativa del Euríbor. La cuestión clave ahora es el ritmo de los recortes más allá de junio, que a su vez dependerán de los próximos datos, sobre todo los de inflación.
“El aumento de la inflación en abril es más modesto que el registrado hace un año, y se espera que para junio el Banco Central Europeo realice el primer recorte de tipos, motivado por el descenso de la inflación y el débil crecimiento económico en la Unión Europea, siendo este último punto el que más preocupa ahora mismo”, señala Javier Molina, analista senior de mercados para eToro.
El Banco Central Europeo (BCE) ha retrasado la primera bajada de tipos y todo apunta a que la intensidad de los recortes será menor de lo esperado. Las previsiones apuntan a que el regulador europeo podría aplicar tres o cuatro recortes de 25 puntos básicos, empezando en junio, durante lo que queda de año y otros tantos el año que viene, lo que situará la facilidad de depósito (ahora mismo en el 4%) cerca del 2%.
Desde que comenzó el año ha quedado claro que el ritmo y el calendario de los recortes de los tipos de interés por parte de los principales bancos centrales serán clave para los mercados y la evolución de los principales índices de referencia, incluido el Euríbor, por supuesto.
El dato preliminar de IPC de la zona euro correspondiente al mes de marzo fue del 2,4%, por debajo del 2,5% esperado y del 2,6% registrado en febrero. Es la lectura más baja desde el pasado mes de enero, y anteriormente desde agosto de 2021. La inflación continúa desacelerando desde los máximos alcanzados el pasado mes de diciembre de 2022 en el 10,6% y ya se encuentra cerca del objetivo del 2% del Banco Central Europeo.
El año 2024 será recordado como el ejercicio en que más proyecciones erróneas se hicieron sobre los tipos de interés. De una narrativa que llegó a prever hasta 7 descensos de tipos en las distintas reuniones de la FED, hasta los actuales 3 ajustes de tipos que podrían iniciarse en la reunión de julio. Sin embargo y atendiendo a las razones que pueden llevar (o no) a un ajuste a la baja de tipos, se abren dos vías posibles con implicaciones muy diferentes para las Bolsas.
Se ha venido entendiendo la novela como un género literario, de prosa más o menos abundante, que hace un relato de pura ficción. No obstante, se ha puesto de moda asociarla con lo que llaman historia, en la que el autor, a falta de imaginación, acude a otra novela documentada como historia para rellenar la trama que pretende vender. Algo parecido sucede con la inflación, que camina desbocada y la jerarquía económica dice combatir, por un lado, y la anima, por otro.
La confianza de los banqueros centrales en la continuación de la desinflación, más que los datos, determinará la fecha de la primera bajada de tipos. Christine Lagarde y Jerome Powell están buscando cualquier argumento para bajar los tipos de interés. Ahora se trata de tener suficiente "confianza" en el proceso de desinflación, aunque la inflación siga sometida a importantes riesgos al alza.
Una reunión sin decisiones, tal y como se esperaba. El Consejo de Gobierno del BCE decidió mantener sin cambios todos sus tipos de interés, manteniendo así su tipo de depósito en el 4% por cuarta reunión consecutiva. La decisión era ampliamente esperada por los participantes en el mercado y unánime, tal y como informó Christine Lagarde durante la rueda de prensa.
Los bancos centrales, a ambos lados del Atlántico, en buena medida, están actuando de manera coordinada en sus políticas monetarias, cuyo objetivo común es combatir a la inflación. No obstante, en esas actuaciones, ha sido la Reserva Federal quien ha llevado una cierta delantera, fruto de encontrarse su economía en un estado de ciclo más avanzado.
Conocido el dato del IPC en España, que subió un 0,1% en enero con respecto al mes anterior y elevó tres décimas su tasa interanual, hasta el 3,4%, surge la pregunta: ¿Podría influir este dato en los planes del BCE para el inicio de la bajada de tipos de interés?
El Euríbor se encamina a cerrar el mes de enero en el 3,6%, ligeramente por encima del 3,51% con el que cerró en 2023. Aunque el índice de referencia para las hipotecas a tipo variable ha caído con fuerza desde el 4,22% alcanzado el pasado mes de septiembre, continúa en los niveles más altos desde 2008.
Mensaje breve pero muy en línea con lo esperado por parte del BCE, que mantiene tipos en el 4,5% y lanza un mensaje positivo, en la medida en la que reconoce los avances en la lucha contra la inflación, pero firme, en el sentido de que mantendrá los tipos altos durante el tiempo necesario para conseguir llegar a su objetivo, del 2%, allá por 2025.
El BCE se reúne este jueves para fijar el ritmo de su política monetaria por primera vez en 2024. Para decidirse, el BCE estará atento a la tasa de inflación y, en particular, al perfil de la tasa salarial. En efecto, esta última influye claramente en el perfil de los precios de los servicios, que es la partida del índice de precios a la que más le está costando desacelerarse significativamente.
Crédito y Caución prevé que el PIB mundial cierre 2023 con un crecimiento del 2,6%. Esto supone una revisión al alza de cuatro décimas respecto a las previsiones difundidas de hace seis meses debido, principalmente, a la resistencia del consumo estadounidense. Aunque la inflación y los tipos de interés han tocado techo, su impacto significativo sobre la demanda de familias y empresas se dejará sentir en 2024 y debilitará el crecimiento hasta reducirlo al 2,1%.
El impacto de la morosidad sobre el tejido empresarial se ha mantenido a lo largo de 2023 en niveles muy elevados. El 57% de las empresas españolas sufre el impacto negativo de la morosidad en su cuenta de resultados y el 10% afirma que corre el riesgo de cerrar por el impacto de los impagados, lo que supone cerca de 133.500 firmas, si extrapolamos ese dato con el número de empresas activas que publica las Seguridad Social.
Tras un 2022 donde se batieron récords de compraventas en el sector inmobiliario, el 2023 registra en la actualidad una caída en las operaciones de entre el 10% y el 15% con respecto al año anterior. Sin embargo, nos encontramos en el segundo año con más transacciones inmobiliarias de la última década.
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