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​¿Alguien le explicó a Milei lo que son Vox y Lepen?

Nada une más ni genera más socios que tener un enemigo común; el problema está en que tras la batalla, aniquilado ya tu enemigo, al despertarte, tengas la cama repleta de monstruos
Ángel José González Herrero
lunes, 20 de mayo de 2024, 10:04 h (CET)

Sabe lo que son; se lo explicaron y, lo peor de todo, es que le da igual abrazarles, compartir mitin y retratarse con ellos para la posteridad. Parece que en la cruzada contra el socialismo y los 'colectivistas' todo vale, incluso darte abrazos de oso con lo mas granado del populismo nacionalista conservador de Occidente.


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Milei estuvo muy sólo en sus inicios contra el 'zurderío' en radios, teles y redes; "Era yo contra 15 zurdos en cada debate de aquellos" dijo este fin de semana durante su visita a España para verse con empresarios y participar en el evento Viva 2024 de Vox. Así estuvo un par de lustros, escudo y bazuca en mano, dando él sólo, cual Quijote de la Pampa, la batalla cultural en la Argentina. Y así, desde la soledad, acompañado tan solo por unos pocos incondicionales, consiguió con pico y pala el éxito, a base de carisma con fuertes dosis de populismo y, sobre todo, gracias a los errores y al desastre provocado por sus adversarios y el brutal descontento -que bien ha sabido capitalizar- de una buena parte de los argentinos.


Lo paradójico es que ahora, conseguido el éxito y desde el poder, es cuando busca aliados; es duro ser el primer presidente libertario de la historia mundial y no tener a nadie con tu ideología en todo el planeta. Así es imposible librar batalla cultural alguna, y más aún si la quieres liderar internacionalmente ahora.


Abascal, Le Pen, Meloni, Trump y todos los demás que estaban físicamente o representados en el acto de Vox nada o muy poco tienen que ver ni con MIlei ni con el liberalismo. Ellos si tienen - con matices - mucho en común: aunque si defienden un cierto libre mercado en el interior de sus paises, son en diferente grado, proteccionistas, arancelarios, contrarios al libre comercio internacional; poco amigos de la inmigración y lo positivo que puede traer a unos países envejecidos y decadentes; partidarios del mercantilismo y de su primo hermano el cronycapitalism (el capitalismo de amiguetes que tanto criticó en Davos MIlei ); ponen la religión, la nación y la tradición por encima de las libertades individuales; con matices entre ellos, pero en general, ven al Estado grande, social y protector, algo irrenunciable e imprescindible.


Incluso uno de ellos, Abascal, dirige un partido que expulsó o arrinconó hace un año a los pocos liberales que quedaban y que, con su sindicato Solidaridad, promueve el nacionalsindicalismo, de inspiración falangista y anticapitalista.


¿Se puede saber que carajo pinta el anarcocapitalista de Milei con toda esta tropa de antiliberales? ¿Cómo es posible que este fin de semana en Madrid ubicara dentro de los liberales a todos los de ese grupo, y que las diferencias con ellos las calificara de "matices"?


Nada une más ni genera más socios que tener un enemigo común; el problema está en que tras la batalla, aniquilado ya tu enemigo, al despertarte, tengas la cama repleta de monstruos, alguna cabeza de caballo ensangrentada y hasta un oso ibérico que no para de abrazarte.

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