Durante una temporada estuve realizando un programa de radio con este título. En el mismo pretendíamos acercar al gran público la labor del Teléfono de la Esperanza de Málaga. Una institución que se puso en marcha en el año 1976 y a la que tuve el honor y la suerte de servir desde su fundación. Ayer nos reunimos los protagonistas de esos casi cincuenta años de fructífera actividad para rememorar tiempos pasados, informarnos de un presente lleno de realidades y conocer sus ambiciosos proyectos.
El Teléfono de la Esperanza es en sí una buena noticia. Una institución que está al servicio de aquellas personas que tienen problemas de todo tipo. Especialmente para los aquejados del mal más profundo que nos afecta a los seres humanos: La soledad.
Por eso nació aquel programa que ponía en valor la presencia de un oído amigo abierto a la escucha las 24 horas de cada uno de los 365 días del año. Es confortador el saber que alguien, bien preparado para ello, está al otro lado del teléfono. Que alguien esta a tu lado.
Con una inmensa satisfacción para aquellos que pusimos las primeras piedras de este monumento a la esperanza, pudimos conocer ayer de primera mano las estadísticas del pasado año 2024. 27.016 llamadas, 19.564 por teléfono y 5.410 a través del chat (un nuevo método muy eficaz utilizado especialmente por los jóvenes que lo prefieren al contacto telefónico). Así como casi 8.000 llamadas de mayores. A lo largo del año se atendieron a 739 casos de suicidio.
Estas cifras dan idea de la magnitud del problema y la eficacia de la labor del Teléfono. Desgraciadamente, dada la situación de la humanidad, cada día más necesario. Por consiguiente es muy importante la difusión de esta labor tan encomiable.
Me gustaría abordar otra circunstancia que convierte al Teléfono de la Esperanza en una buena noticia. La incomparable satisfacción que genera el trabajo como voluntario en dicha entidad. Doy fe de ello. A lo largo de los 46 años que he permanecido como orientador voluntario, he podido aprender a escuchar y comprender a mis semejantes mejor que a través de los libros y los científicos. La escucha activa es una extraordinaria escuela para la vida personal.
Hoy he querido transmitir esta Buena noticia a mis lectores. Ahí tenemos al Teléfono de la Esperanza para acompañarnos en los malos momentos y para servirnos como lugar donde poner en práctica nuestra capacidad como voluntarios o colaboradores. Desde el 952261500 estamos a tu lado.
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