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Europa: su historia real. Del estado de bienestar al malestar bélico

En este posible cambio de era, es necesario que recapitulemos nuestra Historia, generalmente maquillada. Las gentes sensatas deben hacerlo, es imperioso
Luis Méndez Viñolas
viernes, 28 de febrero de 2025, 09:06 h (CET)

"Podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo". Voltaire.


Echemos la vista atrás


En este posible cambio de era, es necesario que recapitulemos nuestra Historia, generalmente maquillada. Las gentes sensatas deben hacerlo, es imperioso. No hay que dejar que la irresponsabilidad siga haciendo ruido.


No vamos a decir que Europa sea por antonomasia el continente de la paz; ahí sus guerras internas, externas, coloniales, encubiertas, etc. Pero, olvidando ese pasado, y restringiéndonos a la II Guerra Mundial, parece que esta enfrió durante un tiempo las veleidades bélicas internas. Sesenta millones de muertos y Europa devastada fue suficiente para aquella generación. La lección permitió 54 años de paz, hasta que finalmente se rompió en Yugoslavia.


Es decir, que la Europa inicial con afán de unidad (la CEE) y la actual comienzan a divergir en lo esencial. Hay quienes afirman que un ingreso excesivamente rápido de los países del este la quebró tanto económica como políticamente. Un 40 por ciento de sobrepeso antes de fortalecer su osamenta. Fue una especie de cortocircuito al proyecto inicial de paz y de bienestar.


¿Aquella Europa inicial estaba condicionada? Sí, pero se guardaban las formas; más unos dirigentes que hoy no se dan: Olof Palme, Willy Brand, Bruno Kreisky, Aldo Moro (un democristiano ejemplar), Urho Kekkonen y seguramente muchos más que nosotros desconocemos. Estos políticos tenían el denominador común de conocer el precio de la confrontación. La guerra de Yugoslavia (1999), repetimos, fue un primer aldabonazo y de olvido. Allí ya estaba Biden, y quedó claro que Europa para EEUU sólo era su vanguardia.


En esta nueva versión, hay que resaltar una contradicción sorprendente: donde los políticos son más belicistas, sus poblaciones son menos entusiastas. En Lituania, por ejemplo, se abstuvo el 70 por ciento de la población en las elecciones europeas. La guerra de Ucrania estaba en pleno fragor.

¿Significa algo?


De cualquier forma, la cosa se mantuvo calma (con Rusia y China separadas) hasta que Clinton (demócrata) decidió la expansión sobre el espacio postsoviético. De 2004 a 2020 se incorporaron a la OTAN Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Letonia, Lituania, Rumanía, Albania, Croacia, Montenegro y Macedonia del norte. Por otro lado, en 2008, en la cumbre de la OTAN en Bucarest, Bush (republicano) propuso que Georgia y Ucrania también se incorporaran. Para Polonia y República Checa les reservó su escudo antimisiles. En definitiva, la ruptura del equilibrio y de la seguridad compartida y simétrica. Si quieres la guerra, prepárala.


No todos dijeron sí


Prestigiosos políticos norteamericanos, muy belicosos en su momento, como Kissinger, Brzezinski o Kennan, se alarmaron por tal avance. Kennan, el diplomático del belicista Telegrama largo (1946) diría después: “Creo que es un error trágico. No había ninguna razón para esto en absoluto. Nadie estaba amenazando a nadie”. Ellos sabían cuándo parar. Los Clinton-Bush-Obama-Biden-Nuland, representantes de la América de antes, parece que no. (Nuland fue la del “fuck the EU” y el reconocimiento de los 5 mil millones para el Maidan).


¿Taurus a Ucrania?


Al ganar la CDU/CSU en Alemania se han lanzado las campanas al vuelo. Pero Merz (un exblackrock) era, al menos en la oposición, partidario de enviar sus misiles Taurus a Ucrania, que pueden llegar a Moscú. Hasta ahora se ha impedido; recordemos la estampida de la ministra verde belicista (un ejemplo de travestismo político) porque Scholz (SPD) se negó a ello. Dicen que malo cuando un tímido se desinhibe.


Por otro lado tenemos los planes de Macron (exempleado de Rothschild) que no sabemos si son dramáticos o hilarantes (sobre todo porque cambian cada dos por tres). A Macron, dada su democrática respuesta ante el fracaso electoral sufrido por su partido, deberían nombrarle vigilante de la puridad democrática en la UE. Este es el panorama.


La cuestión es que nuestros dirigentes no comparten la idea de que el conflicto es el enemigo del mundo y el aliado de las minorías privilegiadas que lo alientan. El conflicto enfrenta y debilita a quienes podrían estar laborando juntos para su bienestar.


Un camino nuevo por gente nueva


Que Europa encuentre un camino nuevo, independiente, no condicionado por el exterior, apartado del actual rumbo, sería un acontecimiento a celebrar. ¿Es lo que está ocurriendo? Creemos que no. Quienes dicen representarla están simplemente por la labor de que regrese “la América de antes”. Lo paradójico es que ahora que EEUU quiere parar la guerra en Ucrania, la Europa que antes dejaba que le destruyeran gaseoductos y la suicidaran, quiera continuarla en solitario, sin evaluar números ni consecuencias. Aunque sea verboguerra, es peligroso.


No hay dos Américas distintas


Es evidente que para los dirigentes de esta Europa sigue habiendo dos Américas, la de antes y la de ahora. Sin embargo, ambas la ven a ella (a Europa) como subalterna, elemento instrumental que jamás deberá intentar ponerse a su altura. Biden sabía que el nuevo rumbo era negativo para Europa y beneficioso para EEUU.


Sobre esas dos Américas, ¿saben estos políticos que los intereses de su deuda (en constante aumento) son superiores a su gasto militar? ¿Que su déficit comercial es de 900 mil millones de dólares? ¿Qué China tiene una capacidad de construcción naval 200 veces superior? ¿Qué en 2024 Rusia botó 30 navíos y submarinos? ¿Que los dogmas del neoliberalismo, habían desmantelado lo que un día fue la economía más productiva del planeta? ¿Qué DeepSeek les hizo perder, en horas, 600.000 millones de dólares? Los datos son de Drew Holden, Oren Cass y James Holmes, todos autores de orden, que publican en la prensa norteamericana oficial, bastante más objetiva que la europea…No hagamos como la Alemania nazi, que se dejó engañar por su propia propaganda.


Para edificar una Europa nueva no valen planos antiguos. Por otra parte, hay muchos que ingenuamente creen que se plantea un conflicto ideológico. ¿No era Clinton quien decía: es la economía, ¡estúpido! Si ninguna de las dos Américas ha dotado a sus ciudadanos de la protección social necesaria, no es creíble que la diversidad sexual o racial sea verdadero motivo de disputa. Lo que les enfrenta es la quiebra económica y cómo solventarla. Y ya hay grandes corporaciones pasando de un bando al otro. Lo de Groenlandia, Gaza, Canadá, México, Panamá, reconstrucción de Ucrania, tiene expectativas.


Truman


Resaltábamos la necesidad de repasar la Historia. De ella se ha hecho fotocopia tras fotocopia, hasta que el original ha desaparecido, y se han desvinculado causas y efectos para quedarse en estos. No hay que olvidar una frase de Truman (1941), demócrata, en aquel momento vicepresidente de los EEUU: “Si vemos que Alemania está ganando la guerra, deberíamos ayudar a Rusia, y si Rusia está ganando, deberíamos ayudar a Alemania y así dejar que se maten entre ellos tanto como sea posible”. EEUU aún no había entrado en guerra (lo haría en junio del 44) y quedaban cuatro años para que finalizara (en 1945).


En sus palabras no hay connotaciones ideológicas; menos, humanitarias, sólo realismo (una escuela ahora abandonada)y cálculo hegemonista. No lo decimos peyorativamente, estacamos que los demás no figuran como aliados sino como material intercambiable y desechable, sobre todo si se cruzan en el camino.


Truman piensa en un mundo unipolar. Hay un fallo en su análisis: no toda guerra termina forzosamente en la destrucción mutua (lo que sí puede ocurrir ahora). El resultado fue un mundo bipolar que duraría cuarenta y cinco años. El mundo unipolar perseguido por Truman comenzó en 1991 y terminó aproximadamente en 2008. Desapareció, entre otras cosas, por no saber parar a tiempo, tal como advirtieron Kissinger (republicano) o Brzezinski (demócrata), en nada políticos claudicantes.


¿Fue Truman una excepción? No, pertenecía al mundo de Monroe, McKinley (el de la guerra hispano-estadounidense), Roosevelt (el del gran garrote), Wilson ("Voy a enseñar a las repúblicas sudamericanas a elegir hombres buenos"). Y fue influido por Mackinder. Mahan, Spykman; e influyó sobre Kissinger, Wolfowitz, Brzezinski y sus respectivos presidentes.


Lo curioso es que ese pensamiento supremacista caló en gobiernos, partidos, academias, medios de comunicación europeos. Un pensamiento que en nada privilegiaba a Europa.


La de Truman no es una frase ocasional. Esta política fue reafirmada casi medio siglo después por la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (1988, Reagan, republicano): “Los intereses de seguridad nacional más básicos de Estados Unidos se verían amenazados si un Estado o grupo de Estados hostiles llegaran a dominar el continente euroasiático”.


Lo mismo Wolfowitz (inspirador de la guerra en Irak): “… el primer objetivo es impedir la reaparición de un nuevo rival…”. Europa era una importante potencia a considerar. En 2013 el PIB europeo representaba el 90 por ciento del americano (ahora el 65 por ciento). ¿Los equilibrará una guerra a cargo de la UE? Dicen, pero no nos explican sus milagros.


¿Una OTAN protectora?


La OTAN no pretendía sólo contener al comunismo; también ocupar Europa (era 1949) y evitar que se rearmara (y reindustrializara). Brzezinski lo confirmó más tarde: “La primacía mundial de Estados Unidos depende… con qué eficacia se mantenga su preponderancia en el continente euroasiático... impedir la connivencia y mantener la dependencia de seguridad entre los vasallos, para mantener a los estados tributarios dóciles y protegidos, y evitar que los bárbaros se unan”. Connivencia, confabulación.


Una seguridad paneuropea no interesaba. Los bárbaros (el autor era de origen polaco, tanto rusos como teutones lo eran para él) no debían unirse, tal como propugnaba Karl Haushofer. Más útiles para EEUU eran los acuerdos bilaterales (separados, país por país). En definitiva, la estrategia de Mackinder: rodear cualquier Isla interior, y después ocuparla.


Un inciso


Mientras tanto, nosotros, los españoles, indiferentes a qué ocurre con Marruecos y buscando en el interior hechos diferenciales que nos dividan y debiliten. Ese Marruecos no dijo no a Biden ni a China – “una asociación estratégica de beneficio mutuo” -- ni se lo dirá a Trump ni a nada que signifique un beneficio para su estrategia, cosa de la que nosotros carecemos. ¿La proyectada nueva defensa europea incluiría a Ceuta, Melilla y Canarias o sólo se concentraría en el este?


El fin del mundo unipolar y el desbaratamiento del cuatripolar


Hasta hace poco los dirigentes europeos se empecinaban en reforzar un mundo unilateral que los propios EEUU saben acabado (y que paradójicamente no los incluía). Si el conflicto estaba difícil con EEUU y la UE en sintonía, ¿qué será en soledad? ¿Están al tanto Rutte, Kallas, Kubilius?


No se pierda de vista a Londres, que sigue en su política de indisponer a todos en su beneficio. Siglos de labor caótica la ha convertido en maestra. Esperar la reconstrucción de Europa con Ínglaterra es una quimera. Quizás una Europa subordinada a ella. Pero un país con un ejército con poco menos de 90 mil hombres y portaviones que no navegan, ¿puede tener tales aspiraciones? Sin embargo, comienza a perfilarse una jerarquía autonombrada: Inglaterra, Alemania, Francia. El panorama no es alentador (recordemos qué hizo Alemania con España y Grecia. A Alemania se le perdonó la deuda por la guerra. A España se la desindustrializó para locomotorizar a Alemania. A Grecia no se la dejó ni negociar la deuda. Europa unida).


Ante un conflicto que EEUU quiere abandonar (para centrarse contra China), hay que preguntarse si en Ucrania la UE y Rusia se juegan lo mismo. Recodemos los planes del primer Brzezinski: crear tres entidades independientes: Rusia, Siberia y Extremo oriente. ¿Un plan peligrosamente atómico?


Si Europa hubiera estado dirigida por políticos más capaces, seguramente habría vislumbrado un posible mundo cuatripolar (EEUU, China, UE, Rusia) y se habría afanado en obtener un lugar bajo el sol. Pero se dejó llevar por la pérfida Albión (Boris Johnson, que ha vuelto) y perdió su ocasión uniéndose al boicot a los acuerdos de Estambul en abril de 2022 dirigidos a acabar con la guerra en Ucrania. Una prueba de la decadencia actual es que estos políticos se dejan influir por las alucinaciones de Zelenski, quien, por cierto, ya ha vendido cosas a Black Rock y a Rockefeller. No olvidemos tampoco que Zelenski ganó las elecciones gracias a un programa neutralista que nunca cumplió, y no para prohibir once partidos (entre ellos el socialista) medios de comunicación e iglesias. 


De no haberse empecinado en el vasallaje (término de Brzezinski) Europa posiblemente estaría en la marcha del nuevo mundo, condicionándola.


Suicidio decretado por la América de antes


Es necesario insistir en las causas (en la Historia) porque muchos análisis pretendidamente cientificistas y asépticos, se las saltan, concentrándose sólo en los efectos, El gran error de partida estribó en aceptar el boicot al gas barato, que desde hacía tiempo contribuía al desarrollo creciente de la llamada locomotora europea, es decir, de Alemania; en aceptar unas sanciones que depauperaron su propio mercado; en embarcarse en un gasto militar cuyos beneficios solo van a la industria norteamericana; en dejarse llevar por Londres cuando hubo una opción de paz. Hasta Merkel hubo cierta resistencia, después una total claudicación. Cometidos estos graves errores, no se sigue en lo mismo sino que se agudizan.


En esta estrategia hay que preguntarse quién diseñará la nueva Europa. ¿Quienes han perdido hasta un 30 por ciento del PIB? Hablando de futuro, ¿se pretende levantarla sobre la devastación de una guerra? ¿Está realmente facultada la Comisión Europea para llevarnos a ella? ¿Hay instituciones pensadas para dirimir una situación tan grave? ¿El Parlamento Europeo, creado con funciones limitadas y con un 50 por ciento de abstención, sobre todo en el este, tiene legitimidad suficiente?

Nadie puede negar que el rumbo tomado se realiza a espaldas de los europeos, y a veces contra su voluntad. Y diríamos que de parte de los gobiernos y parlamentos nacionales, sobre todo ahora que unos pocos, como Napoleón, se autocoronan. ¿Es este el espíritu democrático que presidirá nuestro nuevo futuro?


Dos coordenadas


Para realizar esa nueva Europa se cruzan dos coordenadas: la europea y la nacional. ¿Podrán conciliarse? La Comisión Europea está impulsada por una concepción neoliberal que en nada casa con el estado de bienestar (por lo visto, en derribo bajo excusa de guerra). Ahí están los hechos: no federalismo sino uniformización fáctica, sin un proyecto previo sometido a discusión general; antisoberanismo, globalismo, privatizaciones de importantes sectores estratégicos, debilitamiento del estado social (¿cómo conciliar esto con nuestra constitución, que nos define como estado social?); subordinación total del estado a las grandes corporaciones. En definitiva, un proyecto de largo alcance sometido a presiones circunstanciales y de pensamiento unilateral? ¿Un proyecto para el bienestar bajo la presión del malestar que habrá de producir un trasvase de rentas, justificado en la necesidad bélica? ¿De nuevo los más que las producen (como un 80 por ciento o más) engordando a los menos que disfrutan? ¿Será su triunfo ucranizar (es decir, sin sindicatos, con prensa y partidos clausurados, sin libertad religiosa, con leyes raciales) Europa? ¿Negarse a esto es lo incorrecto?


Las socialdemocracias de estos últimos años han hecho mucho daño a sus ideas. Eso de que los partidos socialdemócratas sean remedos del Partido Demócrata de EEUU es absurdo. Basta con comparar sistemas sociales (defensa de derechos cívicos no es defensa de derechos sociales y laborales); la participación de la empresa no significa que esta se imponga al estado; autodefensa no es renuncia a la paz.


La UE debe estar en las antípodas de buscar enemigos por simpatía. Cuando el anterior gobierno de EEUU estableció que su enemigo estratégico era China, no tardo la UE en secundarle. Europa debe ver en el mundo un jardín de oportunidades, no una jungla de enemigos a los que abatir… si puede. Hay quienes cuentan las ojivas nucleares del otro. Se olvidan de incluir las propias, tan autodestructivas como las ajenas.


Reforzar las políticas interiores


Europa no podrá sostenerse sobre naciones enfermas. Europa sin ellas no es nada. Incluso dudamos que pueda ser el haz que las reúna. Hay quienes creen que en cuatro años todo volverá a su cauce. Pero Trump es el efecto, no la causa. No está cambiando EEUU, está cambiando el mundo, y EEUU se resiente. ¿Cree Europa que escapará a esta fatalidad con más gasto militar? ¿Más que el de EEUU, que no ha sido solución? ¿Creen que pueden ser el pasado norteamericano mientras entretienen al tiempo con una guerra? ¿Reducir un 30 por ciento el PIB no es un examen final suspendido? ¿Los miembros de la Comisión Europea son como los monarcas, irresponables?

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