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Obviedad inadvertida entre la hojarasca que se oculta en el fragor político de la rabiosa actualidad: aquellas personas que claman por el rearme jamás irán al frente de batalla. Los cuerpos que caerán en el lodo serán los de siempre, la clase que trabaja, la clase que cuida, los y las que nada tienen que perder salvo la vida misma.
El oro está registrando niveles nunca vistos en los mercados financieros. Su precio ha superado los 3.000 dólares la onza por primera vez en su historia, y la tendencia es alcista. ¿Qué ha sucedido para que a principios de 2025 esté pasando esto?
Descanse en paz el sentido común, ya fenecido o, en todo caso, viviendo los estertores de su agonía. Se trataba, o esa era la coletilla al uso, del menos común de los sentidos, y con su uso disponíamos al menos de una ubicación orientativa para centrar ideas y razonamientos. Tengo la impresión de que inauguramos una nueva realidad que solo conserva ramalazos cada vez más ocasionales del susodicho sentido.
La geopolítica de Afganistán se ha vuelto propicia para peligrosos juegos de seguridad. A la sombra de la competencia entre China y Estados Unidos por cambiar la naturaleza del sistema internacional, Afganistán, como país vecino y ruta de fácil acceso a China desde Estados Unidos, adquiere mayor importancia.
Desde la vuelta de Trump a la Casa Blanca, los pueblos del mundo sentimos una gran incertidumbre y una profunda consternación ante cómo los EEUU con tal presidente a la cabeza ha lanzado una ofensiva global que nos está sacudiendo de nuevas y diversas maneras, desde Gaza a Ucrania, desde los aranceles al impulso de la ultraderecha, y siempre con la guía del saqueo económico y el dominio político-militar del planeta.
Tal como si de los hilos de un telar se tratara, hay nudos históricos que impiden tejer la verdad. Un mundo de apariencias falsas, de mentiras y verdades embolsadas en sus contrarias, impiden que se teja esa verdad tan necesaria para la humanidad. España, que ha sufrido todos estos males debería estar en la primera línea del repudio.
Los ciberataques a grandes compañías y administraciones públicas se han disparado en España en la última semana coincidiendo con el aumento de la tensión geopolítica en todo el continente. Según los expertos, el crecimiento ha sido de un 750% solo en la última semana. Además, coincide en que gran parte de estos acontecimientos los inician delincuentes rusos.
El odio a Trump tiene elementos de despecho y rabieta adolescentes. Como si tuviéramos enfrente de nuevo a ese abusón de clase, a aquel amor que nos daba portazo de repente o al severo padre que nos castigaba sin paga. Trump es un tipo difícil de querer y fácil de odiar. Empiecen preguntando a su madre, mujer y amantes.
Durante décadas, Estados Unidos ejerció un papel hegemónico en la escena internacional, asumiendo en gran medida el rol de “sheriff del mundo”. Tras la Segunda Guerra Mundial y a lo largo de la Guerra Fría, su presencia militar y política proporcionó un paraguas de seguridad a muchos países, especialmente en Europa. Sin embargo, en los últimos años —y de forma más notoria bajo el mandato de Donald Trump— se ha observado un cambio en esta estrategia.
La historia está plagada de rincones oscuros y pasajes olvidados que rara vez encuentran espacio en los manuales y, entre ellos, brilla el decisivo papel de España en la independencia de Estados Unidos. Mientras los nombres de Washington o Franklin se graban con letras doradas en los anales de la revolución norteamericana, pocos recuerdan que un astuto gobernador español, Bernardo de Gálvez, tejía una red de apoyo fundamental para los rebeldes.
Durante siglos, los enclaves españoles de Ceuta y Melilla han permanecido como una anomalía geopolítica: dos pequeños pero estratégicos puestos avanzados de Europa en la costa del norte de África. Mientras Madrid insiste en que son una parte integral de España, Rabat los ve como los últimos vestigios del dominio colonial que eventualmente deben regresar a la soberanía marroquí.
El Profesor James Borton es investigador no residente del programa del Sudeste Asiático en el Centro Stimson. Borton es un editor y escritor veterano con más de 25 años de experiencia en el sudeste asiático. Fue destacado corresponsal en Asia Pacífico del diario The Washington Times y todavía colabora con artículos de opinión e informes especiales desde la región.
En este posible cambio de era, es necesario que recapitulemos nuestra Historia, generalmente maquillada. No hay que dejar que la irresponsabilidad siga haciendo ruido. No vamos a decir que Europa sea por antonomasia el continente de la paz; ahí sus guerras internas, externas, coloniales, encubiertas, etc. Pero, olvidando ese pasado, y restringiéndonos a la II Guerra Mundial, parece que esta enfrió durante un tiempo las veleidades bélicas internas.
La disolución de la Unión Soviética, al igual de lo ocurrido con Alemania tras la Segunda Guerra Mundial, fue seguida de la pérdida de poder y de influencia, y de un trato humillante. Así lo perciben los rusos, una situación que día tras día se está agravando.
La Segunda Guerra Mundial enfrentó tres grandes ideas políticas: democracia, comunismo y fascismo. Naciones defensoras de estas ideas llevaron la guerra a todos los continentes y a todos los mares. El resultado para Europa fue una división de facto en dos grandes áreas de influencia: Europa Occidental, bajo la influencia de los Estados Unidos, y Europa Oriental, bajo la influencia de la Unión Soviética.
Cuando Trump llegó a la presidencia de Estados Unidos en 2016, muchos de sus votantes lo hicieron convencidos de que su éxito en los negocios sería su mayor fortaleza para dirigir el país. Se vendió como un estratega, un hombre de números y de resultados, alguien que supuestamente sabía cómo hacer crecer la economía y “negociar mejor” para su país. Pero gobernar una nación no es lo mismo que manejar una empresa.
Permítanme, apreciados lectores, hacer un repaso de Europa desde los inicios del pasado siglo XX después de observar en lo que se ha convertido esta maligna Unión Europea que nos gobierna a todos. A principios del siglo XX los mapas de Europa no se parecían a los de hoy, ya que destacaban cuatro imperios: el alemán, el austro-húngaro, el ruso y el otomano.
La implementación por Trump de aranceles contra el acero y aluminio europeo del 25% y los previsibles aranceles a la industria automotriz, eólica y farmacéutica podrían provocar la desafección europea hacia EEUU y una tardía reafirmación de la soberanía europea por parte de Francia y Alemania, que será la génesis de un nuevo proyecto europeo.
China tiene la vista puesta en Groenlandia como lugar de tránsito especialmente útil en la «ruta de la seda polar», y también tiene una importancia estratégica para Estados Unidos, con una base militar en Thule, en el extremo norte. Para evitar la influencia china en la isla, Trump lanzó la boutade de comprar Groenlandia a Dinamarca.
El lenguaje puede ser un instrumento distorsionador. Ocurre cuando las palabras pierden su sentido original y por vía de la propaganda y de la manipulación se convierten en su antítesis. Recordemos la frase de Tocqueville: “… que los ciudadanos disfruten con tal de que no piensen sino en disfrutar...”. Ocurre mucho en la esfera de los principios políticos.
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