Parece ser que se cierne sobre nuestras cabezas una seria amenaza bélica. Para contrarrestar la misma, los distintos gobiernos están poniendo en marcha una serie de medidas defensivas y ofensivas. No lo tengo muy claro. Ni ellos tampoco. Cada país esgrime sus argumentos que, según ellos, son los mejores. “Totalmente irrebatibles”… hasta dentro de un rato, que diremos otra cosa. En lo que sí coinciden, es que nos vamos a tener que aflojar el bolsillo nacional (el famoso 2 % como mínimo, del presupuesto inexistente de España), para financiar el rearme o, según alguno, los gastos de defensa (dineros para reforzar la delantera o la zaga).
Por otra parte nos animan a tirar de las carteras personales. Doscientos euros por barba para la compra de unos productos y utensilios (aceptaré el anglicismo kits) variados. Es decir que si todos los españoles seguimos esta recomendación, nos vamos a gastar la friolera de 9.815.596.800 euros (cifra que nace de multiplicar los 49.077.984 millones de habitantes que teníamos en España el 1-1-25 por los dichosos 200 € per capita). Hablamos de cas 10 billones de euros.
¿Dónde está la buena noticia? Creo que hay varias. La primera es, que al parecer, tenemos 10 minutos más que los polacos para recibir los “regalitos”. Me quedo más tranquilo. La segunda es que no va a ser obligatorio el contenido del famoso “kit”. Su cometido se basa en supervivir durante tres días. Cada uno a su aire.
Con doscientos euros se puede vivir tres días tan ricamente. Después de meditar profundamente la situación, nos hemos decantado en mi familia por la compra de un surtido de ibéricos, medio queso, una botella de rioja, dos panes de pueblo, una docena de huevos, un litro de aceite, un rollo de papel higiénico, dos tabletas de chocolate y una botella de agua de cinco litros para cada uno.
Les garantizo que vamos no vamos a pasar hambre. Ni sed. Lo malo es que como este lío dure más de tres días nos vamos a tener que comer las patas como los pulpos. Y como podemos ver este embrollo va para largo.
Como solución propongo que Putin y Trump se jueguen el mundo a puño, papel y tijera y que nos dejen vivir en paz.
Por desgracia este conflicto no se arregla con armas ni con dinero. Se puede solucionar con respeto y buena voluntad. Dos condiciones que han sido incumplidas desde que el mundo es mundo. Que Dios nos ampare. Al final va a resultar cierto el dicho: A vivir que son tres días.
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