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El 1 de abril de 1937, el representante diplomático de Estados Unidos en Bolivia Henry Raymond Norweb, informaba que el presidente boliviano David Toro estaba dispuesto a considerar un acuerdo más moderado con la empresa petrolera Standard Oil Company, siempre que ésta reconociera acusaciones en su contra.
Parece ser que se cierne sobre nuestras cabezas una seria amenaza bélica.Para contrarrestar la misma, los distintos gobiernos están poniendo en marcha una serie de medidas defensivas y ofensivas. No lo tengo muy claro. Ni ellos tampoco. Cada país esgrime sus argumentos que, según ellos, son los mejores. “Totalmente irrebatibles”… hasta dentro de un rato, que diremos otra cosa.
El nuevo panorama que se dibuja en Siria desde que fuese derrocado el gobierno de Al-Assad (como si de una coincidencia jocosa se tratase, su apellido significa “el león” en árabe) tras 13 años en el poder mezcla las realidades de un presente difícil, un pasado tortuoso y un futuro, para muchos, halagüeño.
Obviedad inadvertida entre la hojarasca que se oculta en el fragor político de la rabiosa actualidad: aquellas personas que claman por el rearme jamás irán al frente de batalla. Los cuerpos que caerán en el lodo serán los de siempre, la clase que trabaja, la clase que cuida, los y las que nada tienen que perder salvo la vida misma.
Se está creando la psicosis entre la población de que es inminente una guerra en Europa y que debe abastecerse con el kit de supervivencia. ¿Qué se esconde tras esta masiva campaña de intoxicación? ¿Se prepara una Ley Marcial que militarizará los vida pública y anulará los derechos civiles y una economía de guerra en el que serán recortados drásticamente los gastos sociales?
Desafiando a los males de la altura, los sinuosos, estrechos y escarpados senderos de las serranías y montañas bolivianas, con un audaz grupo de paraguayos decidimos desafiar la naturaleza adversa y realizar un histórico viaje a sitios históricos de Bolivia, para reconciliar las crónicas de una guerra injusta que distanció a dos pueblos hermanos.
En una sala de mármol y luces cálidas, los líderes del mundo brindan. El vino, servido en copas de cristal, tiñe sus labios mientras sonríen, estrechan manos y reparten promesas vacías. Sus palabras resuenan como tambores de guerra, pero no hay sangre en sus trajes impecables. No verán los escombros, ni los cuerpos atrapados bajo ellos.
Descanse en paz el sentido común, ya fenecido o, en todo caso, viviendo los estertores de su agonía. Se trataba, o esa era la coletilla al uso, del menos común de los sentidos, y con su uso disponíamos al menos de una ubicación orientativa para centrar ideas y razonamientos. Tengo la impresión de que inauguramos una nueva realidad que solo conserva ramalazos cada vez más ocasionales del susodicho sentido.
No es la primera vez que desde las comunidades cristianas populares (CCP) hemos denunciado todas las guerras y defendido siempre la paz. Hoy nuevamente no podemos callar -como hace la comunidad internacional y salvo pequeñas excepciones, hasta la misma ONU-.
El presidente ruso Vladimir Putin afirmó esta semana que la provincia de Kursk se encuentra completamente bajo control de sus fuerzas, y el grupo que invadió el territorio quedó completamente aislado. “Se trata de un aislamiento completo y un control total de fuego. Las tropas ucranianas dentro de esta zona de invasión perdieron el control" puntualizó el líder de la tercera Roma.
Al cabo de más de tres años de hostilidades, esta semana se anunció desde Arabia Saudita que la paz se vislumbra en Ucrania, a pesar de mostrarse esquiva la solución militar que llevó a una costosa guerra que involucró a decenas de países, en un reconocimiento explícito de lo que se buscó negar desde el principio: el status de Rusia como potencia mundial.
Los dirigentes europeos, con el eco de todos los grandes medios de comunicación y del poder financiero, se empeñan en decirnos que Europa debe multiplicar sus presupuestos para gastos militares como única forma de tener seguridad y autonomía y, además, que eso ha de hacerse reduciendo el Estado de Bienestar. A mi juicio, están completamente equivocados.
El desconcierto de los últimos tiempos, en donde los términos y situaciones se desvirtúan llegando a significar cosas contrarias según quien defienda determinados argumentos y juicios, me ha llevado a releer una de las novelas más importantes de la literatura del siglo XX. Me refiero a 1984, de George Orwell.
La frase de doña Cayetana Álvarez de Toledo y Peralta-Ramos, marquesa de Casafuerte, española desde 2007, exdiputada del PP, no es dramática, es demagógica. Quizás un intento de salir de la nada en la que se encuentra. No nos extraña que la quitaran de portavoz. Muchos de estos políticos nos recuerdan a esos escupefuegos de circo que son incombustibles, siempre que sea dentro del orden establecido.
Estamos presenciando, de la forma más clara y más rotunda, cómo el dinero, los negocios, las conquistas, las supremacías por raza, riqueza, armamento... se han convertido en las nuevas armas para conquistar y reorganizar el nuevo mundo.
El estallido de la guerra del Chaco, en 1932, fue el fracaso final de la Comisión de Neutrales de Washington, gestada en tiempos del aislacionismo que signó la política exterior norteamericana en la década de 1920. La doctrina aislacionista, fundacional de EEUU, fundamentada en expresiones de George Washington, determinó el alejamiento de Estados Unidos de la Liga de las Naciones.
En el contexto actual de tambores de guerra, desconozco si de este lado se la prefiere o no a la paz. Me viene al recuerdo “Elogio de la locura”, la obra que Erasmo pergeñó a principios del siglo XVI, hace ya más de quinientos años. La traducción textual sería “elogio de la estupidez”, aunque, sea como sea, no es fácil desentrañar las intenciones de su autor al escribirla.
Quizás hoy día estamos asistiendo a hechos nuevos que como en los últimos cien años crearon nuevas fronteras. La posible partición de Ucrania, así como la unificación de Rusia y Bielorrusia, nos están avanzando esos cambios. También son muy relevantes la “reciente” recuperación por parte de China de Hong-Kong y Macao, y la probable y cercana recuperación de Taiwán.
Un Woody Allen enamorado de una adolescente en su filme Manhattan le pide apartar su mirada de “niña descalza de Bolivia que busca un padre adoptivo”, una bella y precisa metáfora para definir al chantaje emocional. La semana pasada visité por primera vez Bolivia, y pude corroborar que toda ella es una extorsión a los sentimientos, a la que aún no ha cedido la humanidad.
No, no voy a hablar de la pistola con la misma denominación, sobre armas nada sé. Sí lo haré sobre la necesidad y obligación que tienen todos los gobernantes de un país de defender su integridad territorial y salvaguardar la vida y los bienes de sus ciudadanos. El título de este trabajo es un adagio latino que significa "si quieres paz, prepárate para la guerra".
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