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Luego de la impactante noticia de la emisión por parte de la Corte Penal Internacional de una orden de detención contra Vladimir Putin, la novedad que acapara la atención internacional no puede ser otra que la visita de Xi Jinping a Moscú, en medio del lanzamiento previo de una “propuesta de paz” de China, en relación a la guerra entre Rusia y Ucrania. Para nadie es un secreto que China fue el único país del planeta, que previamente fue informado de la invasión a Ucrania.
La orden de arresto contra el presidente ruso Vladimir Putin, dictada este viernes por la Sala de Cuestiones Preliminares de la Corte Penal Internacional (CPI), recibió inmediatamente respuestas encontradas, mientas escala la confrontación entre Rusia y Ucrania. Los jueces consideraron que “hay fundamentos razonables para sostener que el presidente Putin es responsable de la deportación ilegal de menores a Rusia desde las zonas ocupadas de Ucrania”.
Lo que me parece más destacable de este último año de invasión de Ucrania y de guerra es que los responsables políticos de las grandes potencias hayan hecho suya una de las tres consignas que se encontraban escritas en la fachada del Ministerio de la Verdad de la novela 1984 de George Orwell: «La guerra es la paz».
La guerra derivada de la invasión rusa de Ucrania hace un año está provocando un impacto económico global significativo. Aunque ambos países representan conjuntamente menos del 2% del PIB mundial, se trata de actores clave en el buen funcionamiento del comercio global. El efecto directo más significativo se deriva del papel de Rusia como proveedor de petróleo y gas, especialmente en Europa. Este suministro ha caído un 80% desde el comienzo de la guerra.
Ha pasado un año desde la invasión rusa y la situación no parece haber mejorado. De hecho, no parece haber atisbos de paz sobre la mesa de negociaciones. Económicamente, Rusia ha pagado cara su jugada, con su economía en recesión técnica (dos trimestres consecutivos de contracción) y su crecimiento anual reduciéndose un 3,7% en la lectura final del tercer trimestre de 2022.
La ofensiva militar en Ucrania provocó un rápido y masivo desplazamiento de personas. Más de 8 millones de ucranianos han abandonado ya su país y más de 6 millones han tenido que huir de sus hogares para buscar refugio en otras partes de Ucrania. En total, casi el 30% de la población ucraniana se ha visto desplazada de alguna manera por el conflicto. Las necesidades humanitarias también son inmensas.
A punto de cumplirse el primer aniversario del inicio de la guerra en Ucrania, Educo publica el informe La educación en emergencias que protege. El caso de los niños y niñas de Ucrania, que pone el foco en algo tan obvio como olvidado: la educación. El documento explica cómo esta se ha convertido en un derecho perdido, a pesar de ser clave para el desarrollo humano; para que los niños y niñas puedan fortalecer su capacidad de resiliencia ante el horror que viven a diario.
Desde hace unas semanas, las últimas noticias que afirmaban el envío de Leopard para Ucrania ante el empuje de Alemania ha llevado a preguntarse si es tan decisiva la participación de estos modelos en el conflicto y si existen, no solo soluciones más asequibles, sino mejores.
La guerra en Ucrania va camino de cumplir 365 días desde que Rusia inició la invasión. Lejos quedan los planes de guerra veloz, la idea de paseo militar que manejaba Moscú en el inicio de la contienda. No es un conflicto estancado: las ciudades y líneas se mueven constantemente, entre las batallas y las anexiones ilegales. Las víctimas aumentan cada día. Y en mitad de este escenario, el debate: ¿hay un final posible? ¿Se debe negociar con Vladimir Putin para lograrlo?
Acabamos de cruzar la frontera de un nuevo año. El pasado forma parte ya de nuestra historia personal para lo bueno y para lo malo. Pero no está de más reflexionar sobre los hechos acontecidos, tratar de entenderlos y encarar el nuevo año con un espíritu renovado para luchar y no dejarse vencer por los acontecimientos indeseados que a veces nos sobrevienen de una forma inesperada.
De acuerdo con datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), cerca de millón y medio de ucranianos han sido acogidos en Polonia de forma permanente con lo que se asegura la mano de obra que necesita para paliar su déficit demográfico y la fuga de mano de obra no cualificada a Inglaterra, Alemania y Noruega.
Las organizaciones que conforman el Comité de Emergencia piden que se respete el derecho internacional humanitario y la protección de las personas civiles en Ucrania, y denuncian que su actuación es cada vez más complicada en la zona. La llegada del invierno supone una amenaza aún mayor para miles de familias. El frío, las lluvias y la dificultad para acceder a recursos básicos suponen un mayor riesgo para las víctimas del conflicto.
Desde agosto se han enviado a todo el mundo más de 8 millones de toneladas métricas de cereales y otros productos alimenticios ucranianos. Los envíos son el resultado de la Iniciativa de Granos del Mar Negro de la ONU, un acuerdo negociado por Turquía y las Naciones Unidas a finales de julio entre Ucrania y Rusia para reanudar las exportaciones agrícolas ucranianas a través del mar Negro.
La Federación Profesional del Taxi de Madrid (FPTM), ha sido reconocida en los ‘Premios Ciudadanos’ por su iniciativa ‘Taxi sin fronteras’, por la que más de 50 taxistas partieron en febrero hacia la frontera con Ucrania para ayudar a los refugiados del conflicto bélico. Así, el fallo del jurado ha puesto en valor “la ayuda humanitaria que prestó el sector, defendiendo los valores humanos y democráticos".
Hubo un tiempo en el que contemplar aquellas magnas demostraciones de fuerza, disciplina y precisión de los desfiles en la nación rusa, nos erizaban los vellos a cualquiera que contemplase aquella uniformidad, exactitud de movimientos, y pasos milimétricamente ajustados de aquellos soldados, imponentes y marciales, que la Unión Soviética se ocupaba, mediante su poderoso aparato de propaganda, de que se proyectasen en todas las naciones de occidente.
La contraofensiva militar ucraniana de septiembre ha permitido recuperar más de 8000 km2 de territorio. La retirada rusa de la zona de Karkiv, precipitada y abandonando material militar, provocó reacciones controvertidas en Rusia. Desde sectores que exigían que Putin decretara el estado de guerra y la movilización general, quienes públicamente exigían medidas contra los oficiales que comandaban las tropas rusas, y 84 concejales que pedían la dimisión de Putin.
La partida de ajedrez por el liderazgo global se juega hoy en diferentes escenarios del globo. Y todo ello, en una pulsión permanente entre un modelo el occidental y el oriental, entre dos realidades que conforman hoy bloques o diversas sensibilidades en un planeta cada vez más multipolar en el que la toma de decisiones estratégicas pasa necesariamente por el área indopacífico.
Se calcula que 3,6 millones de menores ucranianos podrían faltar a clase, según la organización internacional de ayuda World Vision. Esta crisis es más que un conflicto y más que uno de los mayores desplazamientos de personas de la historia. Es una crisis educativa y de salud mental de los niños y niñas. Miles de menores ucranianos no están recibiendo el apoyo adecuado para la educación, lo que les hace correr el riesgo de perder años de escolarización y desarrollo social.
Ucrania se desliza inexorablemente a través del espectáculo de Occidente, añade peso a la empatía hacia un invadido que se ha defendido heroicamente sufriendo matanzas como la de Bucha.
Los gitanos y las gitanas de Ucrania, nuestros hermanos de sangre y de cultura, están viviendo peor, si cabe, de cómo lo están haciendo el resto de los civiles masacrados por los misiles rusos. Antes de la invasión de febrero, eran aproximadamente 400.000 romaníes viviendo en Ucrania.
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