| ||||||||||||||||||||||
A lo largo de mi vida he sido una especie de depredador literario. Desde mi más tierna infancia me he leído hasta los prospectos de las medicinas. Todo se inició durante una enfermedad infantil que sufrí cuando apenas tenía ocho años. La obligatoria permanencia en cama se me hizo más corta porque mis padres me proporcionaron unos pequeños libritos editados bajo el nombre de “pulga”. Bendita circunstancia.
Marta Canese es una arquitecta y doctora en Ciencias de la Investigación que lleva adelante una investigación sobre el desarrollo del pensamiento crítico en Paraguay. Autora de varios libros sobre docencia universitaria, urbanización popular y políticas educativas en América Latina, Marta integra una familia obsesionada por la educación y comprometida con la realidad social e histórica del Paraguay.
El hábito de la lectura reposada de libros se está perdiendo en una parte de la población y esto es una realidad innegable. Se percibe la infravaloración del conocimiento en la sociedad actual. No se valora a las personas que tienen muchos conocimientos. Mucha gente solo quiere disfrutar de las comodidades materiales y se conforma con una vida basada en cuatro cosas, que son la expresión de un mundo superficial y aparentemente divertido.
Cuando ladran los perros en los estercoleros de la mentira política, la mejor defensa de las personas normales, puede ser un libro digno de ser leído entre las manos, frente a este sainete. Dar la espalda, escupir a la mentira, reírse de los nuevos enriquecidos que escriben con renglones retorcidos, que el pesebre con palo de fregona.
Nuestra casa revestida de libros cubre gran parte de las paredes, colgados algunos cuadros distraen al visitante. Los libros son en las estancias íntima compañía. El ventanal que da al cielo muestra la ciudad y sus Torres como cabeceras históricas de un pasado diluido sobre un mar de las leyendas.
En más de una ocasión suelo insistir en la necesidad de la relectura pues aumenta el gozo y descubre nuevas luces y leer es volar hacia universos, lo que resulta propicio al compás del tiempo tallador de la vida que se nos va arrugando. Sólida razón que le hace a uno ser más exigente en cuanto a gustos y placeres de ese deleite que es la lectura de calidad.
Mi casa revestida de libros cubre gran parte de las paredes, salteados, algunos cuadros. Los libros son en la casa la más amena compañía. Una larga mirada desde el gran ventanal muestra la ciudad y sus Torres como cabeceras históricas de un pasado diluido sobre un mar de las leyendas. Lejanos se dibujan los campos con sus cuatro estaciones mientras parece sonar un fondo de Verdi en dulce consonancia.
Parece que la cultura y el conocimiento están siendo desplazados por la diversión o lo divertido, en todas las facetas imaginables. Estamos viviendo en la era del espectáculo y todo lo que no sea eso, queda marginado. Es como si la cultura o el saber debiera ser apreciado, por una minoría o élite y que la mayoría viva para pasarlo bien, sin más.
Gracias a Dios y a los esfuerzos del honroso magisterio hispano, hemos pasado de una España alejada de las letras a una población que, en su inmensa mayoría, se defiende bastante bien con la lectura y bastante regular con la escritura. Cada día se lee menos –y bastante mal por cierto- y se escribe fatal una especie de “spanglish” macarrónico lleno de abreviaturas, de “emojis” de signos cabalísticos de todo tipo y de faltas de ortografía.
Blai Felip Palau en un breve relato ambientado en un tren, describe con mucha exquisitez nuestro mundo controlado por el móvil y sus infinitas aplicaciones. Tres personas son los protagonistas que viajan en el tren: la mamá y sus dos hijas, la Lidia y la Carla. La mamá enganchada a su móvil de última generación en su mano derecha. Con la izquierda a un móvil antiguo con el que entretiene a Carla.
Fomentar la lectura en los niños es muy importante, y Los viajes de Miguelito espera contribuir a ello. Mejora el lenguaje, fortalece la concentración, alimenta la imaginación y fomenta la solidaridad. Según confirma su autora, Sandra Ovies, Los viajes de Miguelito dona un 25 % de las regalías del autor a la Fundación Aladina y otro 25% a la Asociación Portucat.
Esta semana muchos españoles tendrán la posibilidad de entrar a muchos establecimientos sin mascarilla por primera vez desde que comenzó la pandemia. Con todo, la Covid-19 ha dejado secuelas en el comportamiento de los consumidores nacionales que vieron como de un momento para otro su mundo cambió. De hecho, según un estudio, la búsqueda de libros sobre salud y psicología se ha multiplicado por tres desde que comenzó la pandemia.
Uno de los placeres que más se puede disfrutar es el de la lectura. Zambullirse en un buen libro, vivir la pasión con la que se ha narrado y tener la capacidad de estar en otro mundo es algo que nos permite la literatura. No cabe duda de que los formatos de lectura electrónicos están empujando bien fuerte, y seguro que lectulandia es el lugar perfecto para encontrar cualquier publicación de tu interés.
De la manera y forma cómo se desgarra el mundo en que vivimos, nos podemos introducir en la lectura de la mágica obra El mundo antiguo de Pedro Barceló, es una fortuna adentrarse en su contenido y lograr protegerse de tan inmundo mundo donde la mediocridad y el juego sucio del dinero, dinero como meta de los poderes establecidos, que a la vez tiene montada la técnica de la alienación de masas, que nos acerca de nuevo también a la Rebelión de las masas de Ortega y Gasset.
Chris Whitaker nació en Londres y trabajó una década como agente financiero en la City. Autor británico de novela criminal, Chris Whitaker vive en Hertfordshire junto a su mujer y sus hijos. Además de escribir novelas, trabaja en la biblioteca local... Es autor de Tall Oaks (premio John Creasey New Blood Dagger de la CWA), All The Wicked Girls, el libro juvenil The Forevers y Empezamos por el final. Uno de los fenómenos editoriales publicados en 2021.
No soporto a las personas que en determinadas conversaciones utilizan la blasfemia de forma repetida. Estos luego se dicen cultos y con valores, y son titulados en universidades. Se dicen algunos “hijos de la Iglesia” y en su forma de hablar, la blasfemia y las palabras mal sonantes, son usadas de forma habitual.
Sobre cuántas patas tiene un banco resulta fácil responder: cuatro. Pero si se trata de un banco donde se guardan los dineros, esto de las patas depende del número de sin escrúpulos que los manejan. Literatura de ficción para poder defenderse de la falsa realidad. Es como llevar el No en la solapa frente a la mentira.
Es el pensamiento y el lenguaje lo que nos hace personas, pero las palabras que utilizamos tienen una enorme carga tanto para el bien como para el mal. Con palabras podemos bendecir y podemos maldecir. Las palabras pueden servir tanto para ponernos de acuerdo como para declararnos la guerra, de aquí la importancia de saber utilizarlas para el bien.
El libro de poemas “Medidas cautelares” es un brote del venero que mana la satisfacción que me produce la madurez de su contenido con la que el poeta se defiende de sí mismo, en un espejo a cielo abierto en su diligencia previa: “Ahora puedes guardar tus malos gestos / en tu armario, cerrar bien el candado / y arrojar al desagüe tus verdades”.
Los saberes básicos o contenidos mínimos en la Enseñanza Secundaria y Primaria son claves para la educación de los niños y adolescentes. Las asignaturas pueden ser muchas y variadas, hasta cierto punto, pero la cuestión crucial, a mi juicio, es la comprensión del lenguaje, ya que afecta directamente a la capacidad de aprender.
|